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La
Villa de Los Santos es una tradicional población con
importantes connotaciones históricas, tradiciones y
singulares características de la Península de Azuero.
Fue fundada en 1569, a orillas del Río La Villa,
resultando ser un bastión de la colonia española
donde se acrisolaron la cultura indígena e hispana,
dando paso a un mestizaje muy propio. Esto dio paso
a tradiciones regionales, folclor, costumbres que
encontró su sustento en fértiles tierras donde el
maíz y la ganadería fueron sus principales
productos.
Una
de estas tradiciones es la festividad del Corpus
Christi, que se celebra este año del 9 al 24 de
junio. El turista podrá apreciar la Procesión del
Sagrado Corazón de Jesús y una serie de danzas cada
cual más interesante que la otra, con la
participación de todo un pueblo.
El
Corpus Christi es una importante celebración de la
Iglesia Católica, que se celebra 62 días después del
Jueves Santo, fecha de la Ultima Cena. Esta
festividad en tiempos coloniales fue utilizada por
los misioneros para adentrar a las masas indígenas
en el misterio de la Eucaristía uno de los pilares
de la Fe cristiana.
La
Iglesia en esa época se valió de muchos recursos
para transmitir la doctrina y es aquí donde
comienzan las representaciones teatrales junto a
danzas acompañadas de versos y música. Estas formas
de representación, originaron al teatro español en
la Edad Media. Nacieron de las representaciones de
ceremonias
litúrgicas eclesiásticas que primero se dieron en
los altares y debido a su popularización se fueron
desplazando al atrio de las iglesias hasta llegar a
las plazas de los pueblos. Todo este acervo cultural
vino a bordo de las carabelas de Colón a nuestro
continente.
Las
Danzas del Corpus Christi en La Villa de Los Santos
tienen todos estos detalles del medioevo español,
intervienen en la solemne misa en honor del Corazón
de Jesús, desfilan en las calles y se presentan el
sábado próximo en la plaza, en el Día del Turismo,
en una tarima implementada por el Instituto Panameño
de Turismo, para que los visitantes que llegan en
gran número, aprecien todo sus magníficos detalles.
La popularidad de esta fiesta es ya tan importante
que televisoras locales las difunden en vivo a una
gran audiencia y son una magnífica excusa para
visitar Azuero.
"La
Danza del Gran Diablo o Diablos Limpios", tiene como
tema la disputa de un alma en pena entre la diablada
y un gallardo Arcángel. Las horribles máscaras de
diablos, la que cada cual es una obra de arte, junto
a coloridos atuendos le da gran vistosidad en la
consabida representación del bien contra el mal.

En
estas danzas intervienen grupos de distintos barrios
lo que les da confianza y camaradería y un actuar
similar producto de celebraciones anteriores. "La
Danza del Torito" es muy importante pues inicia la
fiesta. Un armatoste de madera en forma de toro es
circundado por vaqueros encutarrados que visten
mantas de colores, pantalones chinos y sombreros
típicos, que zapateando guían al toro hasta la plaza
y a La Iglesia de San Atanasio, un portento de
arquitectura colonial donde podrá admirar bellos
altares con adornos barrocos y churriguerescos.
Sobre el origen de la " Danza de las Enanas" poco se
sabe, pero no hay duda de que es una de las más
vistosas, sus coloridos caperuzas cónicas cubren los
cuerpos de los danzantes que en la cintura se anudan
cabezas de mujer con largas trenzas y empolleradas,
¡ espectacular !
Para estas fiestas se recuerda a Miguel Leguízamo un
folclorista que bregó para rescatar las danzas. Hoy
Aristides Burgos es la persona que organiza el
festival con la ayuda de grupos de la población.
El
sábado es el Día del Turismo, en el que se podrán
ver, en horas de la mañana a los niños participar en
las representaciones, mientras en la tarde les toca
a los adultos y el domingo las danzas son para las
mujeres.La tanda infantil es muy graciosa por las
ocurrencias y destrezas infantiles.
Llama
la atención la representación de "La Montezuma",
danza que representa la conquista de México, por
Hernán Cortez y que es representada muy solemnemente
por personalides locales. El Zaracundé, uno de los
más calientes y movidos bailes recuerda el lenguaje
y el ritmo de los esclavos africanos, llegados con
la colonia. Se representaba para tiempos de Carnaval
pero Leguízamo, la introdujo al Corpus Christi.
El
Corpus Christi, hoy, es además un producto turístico
con el que se quiere promover viajes a la región. La
vecina Ciudad de Chitré, brinda una serie de buenos
hoteles que acogen a los visitantes, también tiene
una bella catedral para visitar. Si las iglesias le
interesan lléguese hasta la de Santa Librada en Las
Tablas, muy bonita y antigua. Podrá visitar poblados
como San José, Santo Domingo, Macaracas donde podrá
ver costumbres y arquitecturas vernáculares. Compre
artesanías en La Arena y disfrute la gastronomía
regional. ¡ Anímese, visite La Villa de Los Santos
para el Corpus Christi ! |